Montesco y Capuleto: Un amor que no podría dejar de Reseñar.

Una vez más la melancolía ha tocado mi alma y el dolor se ha abierto paso en mi ser, entonces les presento a ustedes un amor que no podía dejar de reseñar, el amor que tendrían siempre, Romeo & Julieta.

La historia de Romeo y Julieta ha conmovido a todos los corazones en algún momento de sus vidas. Siendo inspiración en innumerables piezas, todos conocemos que les sucedió y el por qué de su trágico final. Muchos pensarán que el amor de estos grandes amantes se ha convertido en un eterno cliché, hasta incluso mi ser lo piensa, pero aún así, como buena romántica empedernida escondida bajo el antifaz de una ruda mujer es mi deber hablarles un poco sobre estos dos amantes que son capaces de remover, aunque sea un poco, cualquier alma.

“¡Oh dulce hierro, descansa en mi corazón mientras yo muero!”

Son las más conmovedoras aquellas las palabras de Julieta en su lecho de muerte cuando consigue a su amor ya en camino a la guarida de Hades de una forma tan cruel que ni sus labios han dejado para ella un resabio del veneno salvador que removió del pecho de Romeo aquél vacío inquebrantable de no tener al ser amado dándole la eterna muerte. La Historia de Romeo y Julieta comienza con la confrontación de sus familias. Los Montesco y los Capuletos han arraigado un odio perpetuo que será el asesino cruel del amor de sus últimos descendientes. En la eterna Verona, Italia, Romeo, víctima del falso amor que sentía por Rosalía, acompaña su llanto con el rocío de la mañana mientras Sansón y Gregorio se enfrentan con Abraham y Teobaldo, dejando en claro la rivalidad entre las familias desde el principio. El amor comienza cuando Romeo entra sin invitación al baile de los Capuleto, familia de Julieta, donde verá a su verdadera luz brillar y sus corazones quedarán prendados eternamente.

Casa de Julieta, Verona-Italia.

Muchos peligros corren al verse a escondidas hasta el momento cuando deciden casarse a espaldas de sus padres, sabiendo que esa unión no podían separarla. La tarde en que Fray Lorenzo une a los amantes según la mano de Dios, Teobaldo y Romeo tienen una pelea a pesar de las negativas del Montesco y Mercutio pelea contra el Capuleto para defender a su amistad con la familia, donde Teobaldo asesina a Mercutio y Romeo, en búsqueda de la venganza, asesina a Teobaldo. Como consecuencia de tal acto, el Príncipe de Verona  lo destierra, separándolo de su amor. Paris, un conde relativo del Príncipe pide la mano de Julieta siendole otorgada. Fray Lorenzo, tratando de unir a aquellas almas separadas da a Julieta un elixir que será capaz de dormirle y hacerle parecer un cadáver y de esta manera estar junto a ella en la cripta cuando despertase junto a Romeo y que fuesen capaces de escapar para estar siempre juntos.

Por terribles acontecimientos, Fray Juan, el mensajero que entregaría la carta con el plan a Romeo, falla en su labor, dejando que Baltazar lleve la noticia de la supuesta muerte de su amada, creando un abismo en su corazón lleno de dolor. Abatido, el amante compra un veneno que le arrebataría la vida en segundos. En la cripta de los Capuleto, Romeo y Paris se enfrentan. “Se pelean. Paris muere” relata Shakespeare el final en cuatro palabras del amor no correspondido, siempre malogrado e incomprendido. Romeo se acerca al fingido cadáver de su amor…

“(…) Amor mío, la muerte que ajó el néctar de tus labios, no ha podido vencer del todo tu hermosura… recibe tú la última mirada de mis ojos, el último abrazo de mis brazos, el último beso de mis labios… Así, con este beso, muero.”

El final de Romeo, quien cae frío sobre los brazos de su amor, es infortunado y terrible puesto que su amor, quien pronto despierta de su sueño, lo encuentra sin alma y el dolor en su rostro y negándose a vivir sin él, toma su puñal, que libera del pecho su dolor, muriendo junto a él. Luego de esta trágica muerte, el Príncipe y ambas familias llegan a la cripta y son sabedoras de es eterno amor, reconciliándose tardíamente como detalle punzante e irónicamente jocoso del autor.

“En la hermosa Verona, donde acacieron estos amores, dos familias rivales igualmente nobles habían derramado, por sus odios mutuos inculpada sangre. Sus inocentes hijos pagaron la pena de estos rencores, que trajeron su muerte y el fin de su triste amor.”

Siempre de ustedes, Lynx Orionis

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