Capitanía General de Venezuela

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El mismísimo día en el cual Ambrosio Alfinger hubiese fundado la aldea de Maracaibo durante la colonización alemana casi dos siglos antes, el Virreinato de Nueva Granada crea  la Capitanía General de Venezuela. Este importante día del noveno mes del año de 1777 no fue como cualquier ocho de cada mes, significó un paso más dentro de la evolución histórica de este país y es comúnmente inadvertida entre los venezolanos. La Real Cédula, expedida en San Ildefonso, impartida por su Majestad el Rey Carlos III de España, representado por el jurista y político Joseph de Gálvez, Ministro de las Indias, dictaba la segregación del Virreinato de Santa Fe a las provincias de Cumaná, Guayana, Maracaibo y las islas adyacentes de Trinidad y Margarita.  Esta entidad, establecida por la Corona gracias a la enorme acumulación de territorios en el Nuevo Mundo, reordenó la expansión territorial de la actual Venezuela a fin de fomentar la población y economía de la zona, evitar posibles ataques e invasiones enemigas y en pos de solventar inconvenientes causados por la distancia con su Capital Santa Fe, alejándoles de la providencia de la corona.

El territorio abarcaba treinta y cinco mil novecientas cincuenta y una leguas cuadradas (150.635 Km. aproximadamente) bajo el nombre de Capitanía General de Venezuela, poseía ochocientos mil habitantes y sus poderes públicos residían en Santiago de León de Caracas. El documento dictaba que dichos territorios bajo una misma audiencia, un capitán general y un intendente debían obediencia, cuyo texto se indica a continuación “… que obedezcan, como a su capitán general, al que hoy es y en adelante lo fuere de la provincia de Venezuela, y cumplan las órdenes que en asuntos de mi real servicio les comunicare…” a fin de ser mejor regidos y gobernados en la gracia de su Rey.

La entidad territorial ultramarina indiana, fue absuelta de toda dependencia del Virreinato de Nueva Granada, sin embargo, judicialmente estaba a manos de la Real Audiencia de Santo Domingo, y sus gobernadores eran nombrados directamente por la Corona Española a pesar de que la autoridad sobre diversos asuntos políticos, militares y económicos residía sobre el Capitán General.

Nuestro insigne historiador Zuliano, Rafael María Baralt, 1842, describe los antecedentes a dicho evento y asegura que su ausencia hubiese repercutido en la imposibilidad de alcanzar el final glorioso de la campaña admirable.

Siempre Suya, Lynx Orionis

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