50 Sombras de Grey – E. L. JAMES: Reseña.

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No voy a bromear sobre 50 Sombras de Grey: Ésta es, posiblemente, mi más objetiva opinión. Los comentarios del público general sobre ésta saga de libros y su adaptación cinematográfica es bastante mixta. Trataré de alejarme de ambos extremos: no seré miembro de OhFifty (Si, hice la tarea) ni tampoco seré tan sanguinaria como el  reconocido autor estadounidense, Stephen King, quien se ha referido a 50 Sombras de Grey como “basura, porno para mamás” y a su inspiración (Es bien conocido que fue desarrollada a partir de  una ficción derivativa de Crepúsculo de Stephanie Meyer) como “porno adolescente”.

Sin embargo, me siento identificada con su opinión en éste aspecto: éstos libros no se tratan de vampiros y hombres-lobo o de sádicos millonarios traumatizados por la infancia sino de como el “amor de una chica puede tornar bueno a un tipo malo”. Y eso resume, básicamente la ingenuidad de su argumento.

¿POR QUÉ LEÍ 50 SOMBRAS DE GREY?

Vagando en Internet, como todos bien hacemos, me conseguí con: “Sabías que 50 Sombras de Grey ha vendido 31 millones de copias en todo el mundo, estableciendo el récord de ventas más rápida de todos los tiempos, superando a la serie de Harry Potter”. SUPERANDO al niño que vivió, al que a mí y a otros nos enseñó el poder de la resiliencia, entre otras lecciones más importantes que mis años de educación básica. No supe si ofenderme, preocuparme o entusiasmarme, así que descargué el primer libro y simplemente lo leí.

Honestamente, ¿qué puedes esperar de un libro que nació como un fanfic de un autor que se hace llamar “Snowqueen’s Icedragon”, y que requirió de Google Maps y una Blackberry para su producción? Es decir, ella misma se ha declarado sorprendida por el éxito de su novela. La obra en sí no va a ganarse un premio por su prosa. Si lo lees con expectativas de encontrar una obra de arte, un ganador de una distinción honoraria, obviamente vas a resultar desanimado.

Por su parte, tampoco me parece que vale los ríos de tinta que lo desacreditan. Simplemente es una obra que resulta del mercado en el que ha triunfado la novela que la inspiró y que a partir de ahí se ha extendido: El bebé de la sociedad de consumo que somos y un gran ejemplo de mercadotecnia viral favorecido por los dispositivos de lectura electrónica, con el fin de potenciar ventas (no solo a nivel literario y cine sino en otros aspectos como Bienes raíces (el ático de la Torre Scala de Seattle – Hogar de Grey se vendió al mejor postor) y la venta de juguetes sexuales). Tanto, que convirtió a una modesta trabajadora en una de  “Las 100 Personas Más Influyentes del Mundo”. Espectacularmente, esto termina en un obligado diagnóstico deficiente de cultura de la sociedad actual y del cual no voy a hablar.

En cuanto a la obra, es una clásica mezcla de sexo y romanticismo, a pesar de que el Señor Grey pasa la novela completa diciendo “yo no hago romance” y tiene la capacidad de hacer las más románticas proezas.

50SDG y CREPÚSCULO.img3354dEn mí no tan humilde opinión como diría Albus, Crepúsculo y Cincuenta sombras no son mundos tan apartados de lo que se cree. Me negaba inicialmente a leer estos libros y comencé leyendo la historia del POV de Christian Grey (empecé por el cuarto libro) y luego leí la segunda y tercera entrega. Pude adivinar casi toda la trama porque de hecho, también leí Crepúsculo en su momento de adolescencia y no distan mucho entre sí en líneas generales. Como dijo Arantzazu, 50 sombras de Grey podría decepcionarte por tener demasiado ruido y muy pocas nueces.

En fin, ¿a la altura de Crepúsculo? Dudosamente. Tampoco me pondré a exponer a la saga de vampiros como el prodigio del siglo XXI, puesto que tampoco me parece el mejor expositor de ésas deidades, pero conscientemente, 50SDG sería como comprar una imitación de una marca si se comparan las novelas entre sí.

OTROS ASPECTOS

                “No vale como novela erótica” es un argumento duro. La quimera que resulta de una promesa fallida de la práctica de BDSM (aunque tampoco soy fan de esto y no me quejo de su ausencia) que al final es mucho polvo “vainilla” (como le llama Grey al sexo convencional) con atrevimiento y creatividad pervertida que no resulta “suficiente”. Sin embargo, un aspecto a considerar en su éxito es que quizás resulta atrayente a la audiencia por ser una “modernización de un cuento de hadas” a la que se le añade un contenido sexual. El arraigado ahínco de la sociedad por evitar el morbo trata de tumbarla pero a la gente le gusta porque no es más que una historia de amor rosa con un tono sexual.

Es un cliché, pero eso no le quita el “poder” de todas las historias para darte un empujoncito hasta el final. Jenee Osterheldt, lo plasmó bien: “A pesar de la prosa anticuada, James provoca dar vuelta a la página”. Personalmente no me tuve que obligar. Lo consumí, como a otros libros que quizás no son memorables. Aunque, en definitiva, no es la peor escritura que he visto nunca. Por último, muchas críticas afirman que 50SDG presenta de modo favorable el sadomasoquismo y el sometimiento de la mujer y, a mí, me parecen mamarrachadas: Cada quien interpreta cada cosa como le conviene.

QUE NO ME GUSTÓ DE 50SDG.

Obviamente, lo principal que uno nota cuando se ha pasado por varias páginas: El lenguaje. Tanto la parte sin escenas sexuales como las de si, están plagadas por un lenguaje poco enriquecido (tu sabes ése momento divino de buscar una nueva palabra en el diccionario) y elaborado, especialmente el sexual barato (el erotismo se cae al piso cuando se presenta tan vulgar, si quisieramos vulgar, buscaríamos porno no una novela), es decir, a mi parecer, la descriptiva y el lenguaje podría mejorar para satisfacer la imaginación del lector. Así también el discurso repetitivo (Ej: “La diosa en mí, Eres mía”) puede llegar a molestar y “hacerte rodar los ojos”.

Por otra parte lo rutinario: Múltiples clichés entrelazados que ya (como muchas veces he mencionado) estaban en Crepúsculo: Ella humilde y sin autoestima se enamora de un guapo y sexy multimillonario y se dirigen a vivir una vida de ensueño, primer contacto “accidental”  (Él la salva), la llamada salvaje de estoy borracha, beso en el ascensor, el cuarto del dolor es rojo pasión, ella es virgen (y él se sorprende), él no quiere ser padre, “niño maltratado es niño maltratador”, el amor puede con todo, el villano que conoce el pasado sombrío. Y acepto que en éste aspecto me empapé un poco de lo expuesto por Santibáñez.

Y me siento en completo y rotundo desacuerdo con comentarios que halagan a Anastasia de un carácter propio de la las heroínas de Jane Austen: Elizabeth daría una bofetada  a Ana por tener tan poco respeto por sí misma. Por último, los vacíos existenciales. Llegó un punto donde sentí que el romance fue demasiado forzado. Ok, sé que estamos hablando de una historia de un romance – matrimonio – bebés en menos de un año y eso sí que es súbito, pero aun así “50 Sombras Liberadas” me dejó con una desazón temporo-espacial que requería muchas más páginas de explicación.

                Confieso que primero vi la película. Tampoco es que el film le haga honores. No sé nada de cine así que les simplemente les expondré opiniones con las que me encuentro muy de acuerdo:Captura-de-pantalla-2014-12-31-a-las-10.59.32

Sensacine.com le dio 2 estrellas al film y asertivamente expuso que a pesar de que Jamie Dornan puede clavar físicamente lo que uno puede esperar de Christian Grey, no da la talla. Por su parte, Alberto Servat la llamo “ni estimulante ni sexual” y Carlos Batalla, una de las críticas más duras que he leído comentó: “Es cine barato. No de bajo costo, sino barato en toda su apariencia y estructura (…) que nos lleva a preguntarnos si la película tiene director o simplemente va con piloto automático.” Por último, algo que me pareció muy acertado: “Si de algo estoy seguro es que de existir el señor Grey, estaría furioso con su retrato cinematográfico”. El Señor Grey odia la incompetencia:

“Una conmoción en la puerta me hace ponerme de pie mientras una maraña de largo cabello castaño, pálidas extremidades y botas marrones se zambulle en mi oficina. Reprimiendo mi molestia natural por tal torpeza, me apresuro hacia la chica que ha aterrizado sobre sus manos y rodillas en el piso”.

En pocas palabras, disfruté 50SDG pero no es algo que marcó mi experiencia como lector. De todas formas, queda en ustedes la opinión y el derecho implícito de que cada uno puede tener su punto de vista y respetar el del otro.

Les quiere, Lynx Orionis.

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